“Para cumplir con la Cuota Hilton necesitamos novillos criados a pasto”. Así lo indicó uno de los referentes del sector cárnico argentino, en el marco de la Jornada a Campo que realizó el IPCVA en la localidad entrerriana de Villaguay.

Jorge Torelli, Gerente General del frigorífico Mattievich, disertó en la Jornada a Campo que realizó el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en la localidad de Villaguay, Entre Ríos, y fue entrevistado por Infocampo sobre la actualidad de los mercados que la Argentina pretende conseguir, pero que aún no puede conquistar.

 

En ese marco, uno de los problemas que enfrenta la ganadería argentina, es el no cumplimiento de la Cuota Hilton. Al respecto, Torelli indicó que “si la Argentina quiere cumplir con la Cuota Hilton, necesitamos novillos criados a pasto”.

 

“El último año fue el de menor cumplimiento, con un número cercano al 70% y el problema crítico es la falta de novillos criados a pasto, que cumplan con el protocolo de calidad de la Cuota. El tema ahí es cómo hacemos para convencer a un productor que hoy está haciendo un ciclo corto, de entrada y salida en un feedlot, a que llegue a animales de mayor peso”, explicó el referente del mercado cárnico argentino

 

Según el especialista, el tema “no es complicado de hacerlo, sino de financiarlo”, y continuó: “Hoy por hoy necesitamos que haya herramientas financieras que le permitan al productor aguantar el animal un año más en el campo”.

 

De todas formas, Torelli levó paz a la preocupación y dijo que “si se da el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, nos daría la posibilidad de exportar no sólo carne criada a pasto, sino también a granos. Aunque ahí vamos a tener el problema de llegar con el peso requerido”.

                    

La genética: un cómplice escondido

 

El objetivo de exportar choca con la realidad argentina, si se tiene en cuenta que no sólo no se cumple al peso mínimo de faena, sino que además el mercado no ayuda a que el productor busque tener un animal más pesado.

 

“Un animal de 440 kilos podría servirnos para atender tanto las necesidades del mercado interno, como para colocarlo en la exportación”, argumentó Torelli.

 

Pero uno de los problemas señalados por Gerente, es que “la genética se ha ido adaptando a lo que necesitaba el productor hace unos años, y eso es un negocio corto, donde se fue bajando la caja del animal”.

 

“Para volver a tener animales más pesados, la genética también debe acompañar, aumentando el frame de los animales y lograr un novillo por encima de los 450 kilos”, concluyó Torelli.

Gentileza Infocampo

                  

                  

               
 

            

                 

 

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